Hoy elige estar viva

Hubo una época «muy de quirófanos» en mi vida. No, no entraba yo. Entraba una de mis raíces. Y me acuerdo que siempre me preguntaban qué le decía al oído cada vez que me despedía de ella (hubo «unas tantas» veces que parecía siempre ser la última). Y es que siempre se iba con una sonrisa, como al mejor sitio del mundo. En realidad, es que lo era. Mirado bien, era un cambio mejor al estado en el que podía entrar. Pues bien, yo sólo le susurraba: «te espero aquí, elige estar viva». Además, le decía más cosas, pero algunas si me lo permitís, me las guardaré.

 

Elige estar viva

 

«Elige estar viva» se convirtió en un lema para nosotras. «Viva» era despierta. Era con ganas. Era activa. «Viva» era que cuando volviese a la habitación significaba alegrarse por los pequeños pasos como si hubiésemos conquistado el Everest. «Viva» significaba entender como normal, aceptarlos y amar los altibajos por los que íbamos a pasar. Ya sabéis, un pasito para adelante y a veces cien para atrás, pero con ganas de que el siguiente paso fuese adelante.«Viva» significaba llorar. Permitirse estar triste, enfadada y sin ganas. «Viva» significaba seguir siendo humana. Viva para ofrecer lo mejor de sí en cada instante. Viva para poder recibir lo mejor de otros. Fijaos que no hablo de lucha. Sin duda, no entiendo la vida desde ese lugar.

 

Evidentemente, tendemos a confundir la felicidad con la alegría. Por eso, cuando uno siente tristeza, muchas veces se escucha con ligereza “que no se es feliz”. A veces por un instante. Por una «rachina». O «rachaza». Sin embargo, creo firmemente en que se puede ser feliz incluso en los momentos no tan buenos. Simplemente no estamos educados en mirar a la vida a la cara y entender la normalidad de los procesos. Por favor, no confundamos estos estados de tristeza con trastornos de ansiedad o depresión, donde es necesaria la intervención con un profesional.

 

Hoy en día, sigue siendo nuestro lema. Nuestra vida ha cambiado mucho. Tanto en funcionalidad como en modo. No obstante, estar vivo no significa no tener dificultades. Porque, cuando uno elige estar vivo, se ocupa de entregar en cada momento lo mejor que tiene, disfrutando cada instante y celebrándolo. Celebrando lo que se tiene. Celebrando lo que se disfrutó y ya no se tiene. Celebrando la existencia de quién es. Hoy «elige estar viva».

 

 

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